domingo 18 de enero de 2009

RINCÓN DEL VINO


LA PODA
Se realiza durante los meses de febrero y marzo. Consiste en cortar los sarmientos de las cepas, con unas tijeras y un serrón exclusivos para ello. Sólo se dejan 4 ó 5 pulgares, con dos o tres yemas cada uno, en cada cepa, dependiendo siempre de la fuerza que tuviera la planta. Antes se apañaba la sarmienta, ahora se pica, se ataba con unos bincayos en unos pequeños manizos. Esta leña era muy estimada ya que con ella se arroxaba el horno, se secaba la carne de la matanza y se hacía el brasero para calentar la salita en la que se pasaban las frías noches de invierno
Tijeras de podar
Serrucho

LA ESCARBA
En el mes de abril se procedía a abrir las gavias. Esta operación se hacía con la pareja de vacas, unidas con un xugo mas largo de lo normal. También se utilizaba un xugo extensible de hierro, que llevaba incorporado un sencillo artilugio que permitía adaptar el tamaño del xugo a las necesidades de la viña. Para esta operación también se utilizaban bueyes

Yugos de las viñas

Para realizar este trabajo, en cada gavia, había que hacer cuatro surcos, los dos primeros con el arado rosar, uno por cada lado de la gavia. Los dos siguientes se hacían con la escavadora, arado especial que, debido a su estructura, se podía aproximar más a la cepa. Si el arador era un artista ya dejaba la gavia completamente limpia. Por lo contrario había que ir con el sacho sacando toda la tierra que quedaba en el surco. Este trabajo era muy duro para el que tenía que llevar el arado y la escavadora, pero el que peor lo pasaba era el pinche, chaval que iba delante de las vacas cuidando de que estas no llevaran las cepas por delante. El pinche siempre tenía todas las culpas; las broncas que llevaba eran monumentales y, de vez en cuando, hasta recibía algún terronazo. Cuando mi padre me comunicaba que al día siguiente no iría a la escuela ya que teníamos que ir a las viñas, se me ponía la carne de gallina solo de pensar las broncas que me iban a caer.

LA SULFATA
A lo largo de la campaña había que sulfatar unas 6 ó 7 veces, contra la tiña, el mildiu y la botritis. El número de sulfatas dependía del tiempo y, sobre todo, de las tormentas. También había que dar una mano de azufre.
En los tiempos actuales existen productos complejos para evitar todo tipo de enfermedades, cuya preparación es muy rápida y las máquinas son bastante buenas.


Máquina de azufrar
ATOMIZADOR. SULFATADORA CLÁSICA. TORPEDO

Incluso las viñas modernas están preparadas para sulfatar con atomizadores conducidos por un tractor.
El problema existía hace 50 años. Recuerdo que a las viñas había que ir con el carro de las vacas y llevar para preparar el Caldo Bordeles: un tino, cal apagada, cobre y un montón de tinajas llenas de agua. En la viña se tiraba el agua en el tino, en él se disolvía la cal apagada y se le añadía el sulfato, cobre muy machacado para que se disolviera bien. Con las máquinas de sulfatar de la época se iban regando las cepas. Era muy corriente ver a la esposa acarreando cántaras de sulfato para recargar la sulfatadora, cuando a ésta se le terminaba el líquido.




SULFATADORA DE CABALLERÍA


LA AMONTONA
La amontona es la operación opuesta a la escava. En ésta se daban cuatro surcos sacando la tierra de las cepas ; en la amontona se daban otros cuatro acercándoles la tierra. Esta operación resultaba un poco más delicada ya que las yemas de las cepas habían crecido y al mas mínimo contacto con los animales se rompían, la culpa la tenían las vacas y el pinche al 50%. El que nunca tenía la culpa era el arador. Antes de amontonar se echaba el abono químico para que, al quedar tapado, las plantas disfrutaran mas de él.

LA VENDIMIA
Consiste la vendimia en recoger los racimos de uvas de la cepa y llevarlos a la cooperativa, al bodeguero comprador o a la propia bodega.


Existe una diferencia enorme entre la vendimia de antes y la vendimia de ahora. En estos tiempos el viticultor que recoja menos de 10.000 kg y tenga que hacerlo en 6 ó 7 parcelas pequeñas, con viñas irregularmente plantadas, posiblemente pierda dinero o ganará muy poco, debido a que el precio de la uva es muy bajo y la mano de obra, siendo justa, resulta cara si la proporcionamos con el precio de las uvas. Si a este gasto le sumamos el precio de los sulfatos, abonos y otros trabajos, se aproxima al 100% del valor total de la cosecha. Si el viticultor pasa de los 10.000 kg, tiene las viñas preparadas, en una o dos parcelas y la maquinaria suficiente para poder hacer todas las labores, entonces el margen aumenta con el número de kg

Los megos de Severo

Los cestos

El gran cestón

En la vendimia de antes, 20 ó 30 años atrás, las uvas daban dinero, aunque el precio fuera bajo. La vendimia se hacía familiarmente, primero para unas y luego para otras, con lo que se evitaba la mano de obra de los vendimiadores, que era el capítulo más caro. Aquella vendimia era casi una fiesta. La gente cantaba, contaba chistes, se criticaba a la gente, se hablaba de política y, algunas veces, se reñía, pero a la hora de la comida todos, sentados en corro, disfrutaban con el potaje de habas, los huevos con bacalao o la carne cocida aliñada con pimientos asados. La comida se servía caliente. La señora de casa, durante la mañana, hacía la comida, la colocaba en una gran cesta, la ponía con sumo cuidado en la cabeza, entre ésta y la cesta colocaba la rodela, especie de corona de trapo y, casi como un número circense, llevaba la comida a 2 ó 3 km, sin sujetar nada la cesta. Se vendimiaba en los megos, cada uno llevaba el suyo. Los megos se vaciaban en los cestos y, 2 ó 3 hombres, los llevaban al gran cestón.
Mi padre, con las vacas y el carro, antes de la existencia de la Cooperativa de Cacabelos, iba a vender las uvas a la plaza del pueblo citado. Allí salían los bodegueros a comprarlas. La burla era total. El precio, a como querían; hasta en el peso existía la picaresca. Me explico: mi padre era un hombre de reacción rápida y un poquito de mala leche, las uvas las pesaban con una báscula pequeña, utilizando para ello un bidón con el que había que hacer varias pesadas. Notó mi padre que al bascular las uvas en el bidón, el mosto salía por su base. Al vaciar el primero vio que le habían hecho unos agujeros en la parte baja. La discusión con el bodeguero, de cuyo nombre no quiero acordarme, fue mayúscula hasta el punto que las uvas volvieron al carro, que las traería para casa. Hizo el vino, procesándolo en la lagareta, pequeño lagar familiar, en unas cubas de cemento para luego venderlo; la operación le salió bien ya que esta la repitió hasta la creación de la cooperativa. Algunos la llamaban comparativa.

LA FABRICACIÓN DEL VINO
La formación del vino es debida a la fermentación de los azúcares contenidos en las uvas. La glucosa, reaccionando con las levaduras existentes en los hollejos de las uvas, se convierte en alcohol y en anhídrido carbónico.

Puerta antigua cuba

La Esperela es una viña situada muy cerca de Narayola, propiedad de mi hermano Longinos. Posiblemente se aproxime a los 100 años de vida, sus cepas son grandes, retorcidas y algunas medio rotas. Dispone de unas 300 cepas, la mitad de jerez y la otra mitad de mencía. Lo abrigado de la viña, por su situación y la luz del sol todo el día, hacen que la graduación de la uva llegue fácilmente a los 14 grados.
Durante la vendimia aparto todos los racimos podridos o en mal estado. En el tractor traigo las uvas para casa; las piso en el mismo vehículo. El mosto lo voy vertiendo en dos cubetos, uno de 20 cántaros y otro de 6, desinfectados previamente quemando azufre en sus interiores. Al no llenarse con la primera pisada paso por la prensa las uvas que todavía quedan en el tractor hasta que los mismos estén llenos en sus 9/10, el resto lo lleno sólo con vagos, con el fin de aumentar las levaduras para mejorar la fermentación.

Prensa

Bomba de trasiego

A los 2 ó 3 días empiezan a hervir. Lo harán durante 30 ó 40. Diariamente, con un palo, tengo que bajarlos, con el fin de que solo expulse la basura, nunca el mosto. Terminada la cocción, barro los cubetos y permanecerán así, aproximadamente, durante un mes. A continuación, con el líquido de los dos cubetos, lleno el más grande, lo vuelvo a barrar para que repose durante un par de meses.

Cubeto de madera

Cubeto de acero

Garrafones

Botellero

Pasado este periodo vuelvo a pasarlo, dejando en el fondo del cubeto toda la rebla que se ha ido
depositando. Esta vez el trasiego lo hago para un cubeto de acero, donde permanecerá otros dos meses, tras los cuales lo meteré en garrafones o en botellas. El resultado final es un vino, un poquito dulce, delicioso.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

La fotografía de la viña corresponde a la zona de Narayola por la que ahora pasa ahora la Autovía.

Anónimo dijo...

la foto 165 nieves charo mosquito y begoña ladio ladio
190hortensio yebra-benigno-193bautista carlos-pedro,dioniosio,hortensio-beigno.- 328 dalmira.368 rosamar de san juan.369..pilar,pili,hijade eloy rosamari y su madre- 417miguel carrera 444nivo-miro victor

Anónimo dijo...

Es una maravilla poder apreciar, desde la distancia, como los demás pueden disfrutar de aquello que siendo tan mio y tan querido por mi no lo puedo disfrutar. Hay tanto cariño puesto en cada rincón del museo, en cada foto que aparece en el bloc que me hace sentir cerca y feliz.
Gracias papá y mamá