Se realiza durante los meses de febrero y marzo. Consiste en cortar los sarmientos de las cepas, con unas tijeras y un serrón exclusivos para ello. Sólo se dejan 4 ó 5 pulgares, con dos o tres yemas cada uno, en cada cepa, dependiendo siempre de la fuerza que tuviera la planta. Antes se apañaba la sarmienta, ahora se pica, se ataba con unos bincayos en unos pequeños manizos. Esta leña era muy estimada ya que con ella se arroxaba el horno, se secaba la carne de la matanza y se hacía el brasero para calentar la salita en la que se pasaban las frías noches de invierno.
LA ESCARBA
En el mes de abril se procedía a abrir las gavias. Esta operación se hacía con la pareja de vacas, unidas con un xugo mas largo de lo normal. También se utilizaba un xugo extensible de hierro, que llevaba incorporado un sencillo artilugio que permitía adaptar el tamaño del xugo a las necesidades de la viña. Para esta operación también se utilizaban bueyes
LA SULFATA
A lo largo de la campaña había que sulfatar unas 6 ó 7 veces, contra la tiña, el mildiu y la botritis. El número de sulfatas dependía del tiempo y, sobre todo, de las tormentas. También había que dar una mano de azufre.
En los tiempos actuales existen productos complejos para evitar todo tipo de enfermedades, cuya preparación es muy rápida y las máquinas son bastante buenas.
Incluso las viñas modernas están preparadas para sulfatar con atomizadores conducidos por un tractor.
El problema existía hace 50 años. Recuerdo que a las viñas había que ir con el carro de las vacas y llevar para preparar el Caldo Bordeles: un tino, cal apagada, cobre y un montón de tinajas llenas de agua. En la viña se tiraba el agua en el tino, en él se disolvía la cal apagada y se le añadía el sulfato, cobre muy machacado para que se disolviera bien. Con las máquinas de sulfatar de la época se iban regando las cepas. Era muy corriente ver a la esposa acarreando cántaras de sulfato para recargar la sulfatadora, cuando a ésta se le terminaba el líquido.
Hacia finales de los cincuenta aparece, en Carracedo del Monasterio, la sulfatadora de caballería. Estaba formada por dos depósitos, de unos 70 litros cada uno, colocados sobre un aparejo para montarla sobre una caballería ( caballo o yegua). El líquido se cargaba con un comprensor con el fin de darle la suficiente presión para que saliera con fuerza por las pistolas de sulfatar. Esta máquina, no se por qué, fue abandonada al poco tiempo de su aparición-
LA VENDIMIA
Consiste la vendimia en recoger los racimos de uvas de la cepa y llevarlos a la cooperativa, al bodeguero comprador o a la propia bodega.

En la vendimia de antes, 20 ó 30 años atrás, las uvas daban dinero, aunque el precio fuera bajo. La vendimia se hacía familiarmente, primero para unas y luego para otras, con lo que se evitaba la mano de obra de los vendimiadores, que era el capítulo más caro. Aquella vendimia era casi una fiesta. La gente cantaba, contaba chistes, se criticaba a la gente, se hablaba de política y, algunas veces, se reñía, pero a la hora de la comida todos, sentados en corro, disfrutaban con el potaje de habas, los huevos con bacalao o la carne cocida aliñada con pimientos asados. La comida se servía caliente. La señora de la casa, durante la mañana, hacía la comida, la colocaba en una gran cesta, la ponía con sumo cuidado en la cabeza, entre ésta y la cesta colocaba la rodela, especie de corona de trapo y, casi como un número circense, llevaba la comida a 2 ó 3 km, sin sujetar nada la cesta. Se vendimiaba en los megos, cada uno llevaba el suyo. Los megos se vaciaban en los cestos y, 2 ó 3 hombres, los llevaban al gran cestón.
LA FABRICACIÓN DEL VINO
La formación del vino es debida a la fermentación de los azúcares contenidos en las uvas. La glucosa, reaccionando con las levaduras existentes en los hollejos de las uvas, se convierte en alcohol y en anhídrido carbónico.
Durante la vendimia aparto todos los racimos podridos o en mal estado. En el tractor traigo las uvas para casa; las piso en el mismo vehículo. El mosto lo voy vertiendo en dos cubetos, uno de 20 cántaros y otro de 6, desinfectados previamente quemando azufre en sus interiores. Al no llenarse con la primera pisada paso por la prensa las uvas que todavía quedan en el tractor hasta que los mismos estén llenos en sus 9/10, el resto lo lleno sólo con vagos, con el fin de aumentar las levaduras para mejorar la fermentación.
A los 2 ó 3 días empiezan a hervir. Lo harán durante 30 ó 40. Diariamente, con un palo, tengo que bajarlos, con el fin de que solo expulse la basura, nunca el mosto. Terminada la cocción, barro los cubetos y permanecerán así, aproximadamente, durante un mes. A continuación, con el líquido de los dos cubetos, lleno el más grande, lo vuelvo a barrar para que repose durante un par de meses.
Pasado este periodo vuelvo a pasarlo, dejando en el fondo del cubeto toda la rebla que se ha ido
depositando. Esta vez el trasiego lo hago para un cubeto de acero, donde permanecerá otros dos meses, tras los cuales lo meteré en garrafones o en botellas. El resultado final es un vino, un poquito dulce, delicioso.
El reportaje fotográfico es casi único. Las fotografías proceden de fotos de carnet que yo hacía, en mi laboratorio, y que los negativos, en 36 mm, por pura casualidad, había guardado en un cajón que se quedó olvidado en el desván de mi casa. La épooca digital hizo el milagro.
El museo " EL VARAL", para recreación del visitante, tambien tiene su:















